
Javier Palomar
Me dicen que se ha reunido la Agenda Local 22. Un acto cuasifestivo con lunch ( o como se llame). Los modernos tienen estas cosas. Y me pregunto ¿qué es lo que se celebraba?; digo yo que será el desmantelamiento de la Agenda Local 21, que el señor Minguela ha tenido el atrevimiento de cepillarse sin que nadie haya tenido el valor de contradecirle. Total, que antes de empezar a trabajar en la nueva Agenda Local 22, ya estamos comiendo. Quizá sea lo único práctico que se llegue a hacer con esta nueva engañifa. "Al poder por el estómago"; estimula el estómago si quieres adormecer la mente. Me sorprende que haya gente que siga estando dispuesta a dejarse engañar una vez más... pero mientras esto suceda, algunos políticos lo seguirán intentando. Pero los hechos están ahí: Una Agenda Local 21, eterna promesa de participación ciudadana desde 2001, que llegó a elaborar dos planes de Acción desde el 2006. Dos planes aprobados por la Comisión de Urbanismo y, posteriormente,
aprobados por unanimidad en el Pleno Municipal ; y héte aquí que llega un nuevo concejal,y teniente de alcalde, apellidado Minguela, dispuesto a hacerse cargo de la Agenda 21, después de retirar a Rubén Raedo, que había hecho un buen trabajo al frente de dicha Agenda, y la primera medida que toma es el
desmantelamiento de la Comisión que había elaborado todos los trabajos y la suspensión del Plan de Acción que estaba en vigor. Su argumento fue que el plan se había elaborado sin un estudio de viabilidad económica de las medidas del plan. Y aquí viene lo más llamativo de todo: El resto de políticos municipales se pliegan a tal cacicada. No sorprende que se calle el sr. alcalde, que nunca estuvo interesado en estos tinglados pensados para tener entretenido al personal. Pero sí sorprende que no se haya oido una voz desde las filas socialistas. Sorprende mucho, porque siempre envió al menos a dos representantes a la Comisión; y cuando escucharon el despropósito de Minguela, lo asumieron como lo más natural del mundo. Estos son los hechos. Y esta es mi pregunta: ¿ nuestros concejales no han sentido en algún momento, al menos, la sensación de un ridículo espantable habiendo aprobado por unanimidad en el órgano soberano municipal un plan que luego es desmontado por un sólo concejal, sin que nadie se atreva a responderle?¿ Qué credibilidad tienen entonces las decisiones tomadas en los plenos municipales?.
Con el convencimiento de que la participación ciudadana se la pasa el Sr. Minguela por el arco del triunfo, a cuyos efectos desmonta un tinglado, para tirarse unos años más montando otro, que desmontará el siguiente concejal, como si de una empresa de derribos se tratara, he hecho la firme promesa de no exponerme a más burlas. Porque esta actuación del sr. concejal ha sido una burla al trabajo de unos cuantos vecinos, cuyos esfuerzos y aportaciones han sido ninguneados. Celebren pues su triunfo espurio con ágapes y agasajos, quizá éstos puedan tapar bajo la alfombra indecorosa de la arbitrariedad, el auténtico desinterés, el desapego, y sospecho que el desprecio, de éstos políticos por la participación ciudadana.
Yo me quedo con el alcalde de Jun. Ciertamente, escuchándole en Radio Laguna, sentí envidia por no ser vecino de Jun. Viendo trabajar a la lagunera empresa municipal de derribos, desactivando "cidadanos 2010", luego la Agenda Local 21, y ahora poniendo en marcha el nuevo castillo de naipes de la Agenda Local 22, precedente de la futura Agenda Local 23, hecho en falta un alcalde como el de Jun, que crea en la democarcia participativa. Si en Jun los vecinos pueden participar directamente en los plenos, sin trabas ni marañas administrativas; si pueden participar en la elaboración de los presupuestos; si pueden intervenir en la elección de las actuaciones del Plan E de los fondos estatales; si pueden disponer de la receta electrónica, si... si pueden hacer todo esto, y nosotros no podemos, es que podemos tener un alcalde mejor, y un teniente de alcalde aún mejor... un buen alcalde no lo es todo... pero ¿quién lo quiere todo?